martes, 6 de octubre de 2015

Thomas Berndhard - Mein Weltenstück / Mi pedazo de mundo



Mein Weltenstück

Vieltausendmal derselbe Blick
Durchs Fenster in mein Weltenstück.
Ein Apfelbaum im blassen Grün,
Und drüber tausendfaches Blühn,
So an den Himmel angelehnt,
Ein Wolkenband, weit ausgedehnt …
Der Kinder Nachmittagsgeschrei,
Als ob die Welt nur Kindheit sei;
Ein Wagen fährt, ein Alter steht
Und wartet bis sein Tag vergeht.
Leicht aus dem Schornstein auf dem Dach
Schwebt unser Rauch den Wolken nach …
Ein Vogel singt, und zwei und drei,
Der Schmetterling fliegt rasch vorbei,
Die Hühner fressen, Hähne krähn,
Ja lauter fremde Menschen gehn
Im Sonnenschein, jahrein, jahraus
Vorbei an unserem alten Haus.
Die Wäsche flattert auf dem Strick
Und drüber träumt ein Mensch vom Glück,
Im Keller weint ein armer Mann,
Weil er kein Lied mehr singen kann …
So ist es ungefähr bei Tag,
Und jeder neue Glockenschlag
Bringt tausendmal denselben Blick,
Durchs Fenster in mein Weltenstück …



*



Mi pedazo de mundo


Una y mil veces la misma vista
a través de la ventana en mi pedazo de mundo.
Un manzano en verde pálido,
y por encima mil veces florecen,
así el cielo entreabierto,
una banda de nubes, lejos se extendieron...
Los niños lloran por la tarde,
como si el mundo fuese sólo la infancia;
un coche, una edad es
y la espera hasta que pase el día.
La luz procedente de la chimenea en el tejado
cierne nuestras nubes de humo después...
Un pájaro canta, y dos y tres,
la mariposa vuela rápidamente,
las gallinas comen, los gallos cacarean,
sí más fuerte van los extraños
en la luz del sol, año tras año
pasado en nuestra antigua casa.
La colada revolotea sobre la cuerda
y sobre ella sueña un hombre de fortuna,
en el sótano llora un pobre hombre,
porque no puede cantar canción alguna...
Así es a diario,
y cada nueva campanada
trae una y mil veces la misma vista,
a través de la ventana en mi pedazo de mundo...



Thomas Bernhard


Traducción: Nacho Millet


"Yo no sé", cita de Wisława Szymborska


«Toda clase de torturadores, dictadores, fanáticos y demagogos pelean por el poder vía ‘slogans’ altisonantes y también disfrutan de sus deberes con fervor creativo. Sí, ‘saben’. Saben y todo lo que saben es suficiente para ellos por siempre. No desean averiguar nada más porque podría debilitar la fuerza de sus argumentos. Y toda ciencia que no saca a la luz preguntas nuevas, pronto se convierte en ciencia muerta, pierde la temperatura apropiada para la vida. En los casos extremos, casos bien conocidos desde la historia antigua y moderna, aún supone una amenaza letal contra la sociedad.
Esta es la razón por la cual valoro esta frase: “No sé”. Es pequeña, pero vuela sobre alas poderosas. Expande nuestras vidas para incluir los espacios dentro de nosotros, además de esas expansiones externas en que nuestro pequeño planeta está suspendido.
Si Isaac Newton nunca hubiese dicho “no sé”, la manzana en su pequeño huerto habría caído al suelo como granizo y en el mejor de los casos la habría recogido y engullido con entusiasmo.
Si mi compatriota Marie Sklodowska-Curie nunca se hubiera dicho “no sé”, lo más probable es que ella habría terminado enseñando química en alguna universidad privada para jovencitas de buenas familias y habría terminado sus días realizando, por lo demás, este respetable trabajo.
Pero ella continuó diciendo “no sé”. Y esas palabras la encaminaron, no una sino dos veces a Estocolmo, donde los espíritus inquietos y cuestionadores  son ocasionalmente galardonados con el Premio Nobel.

Un poeta, si es un verdadero poeta, debe repetirse también: “yo no sé”. En cada nuevo poema él trata de contestar, pero a cada punto final una nueva duda lo invade, una nueva pregunta, y la convicción de que se trata una vez más de una respuesta provisional e insuficiente. Entonces él vuelve a empezar una vez más, hasta que un día los doctores en letras ponen en un enorme clip todas las pruebas de su insatisfacción y le llaman “su obra”.»

(Wisława Szymborska: fragmento del Discurso de aceptación del Premio Nobel de Literatura 1996)